jueves, 24 de octubre de 2013

Lo que no mata, no te hace fuerte, te jode la existencia.

Sabemos que los cigarrillos matan, pero a los fumadores les resulta irresistible el efecto que tiene la nicotina en su cerebro. El alcohol hace daño, lo sabemos, pero cuando vamos a una fiesta nuestras bocas alegres prueban su dulce alegría. Decía mi sabia abuela que lo que no mata engorda, embaraza o es ilegal. Y tenía razón.

Hay una fuerza innegable, indestructible e inmanejable que hace que no podamos resistirnos a las cosas que sentimos que son deliciosas pero que nos hacen daño. Personas que nos hieren, pero que nos aferramos con tal fuerza hacia ellas que ignoramos lo dolorosas que son. Trabajos en donde no nos valoran, pero que nos aferramos a ellos por el miedo a perderlos.

Y todo se resume a una sola cosa: el miedo al cambio y a movernos de nuestra zona de confort. Lo admito, porque soy mujer, me es muy difícil despojarme de las cosas y me es imposible desprenderme de las personas. Soy de las que creo, en que siempre todo mejorara. Y no, no es cierto, las cosas siempre empeoraran.

Y claro que sabemos que hacer esas cosas a la larga no nos convienen, pero seguimos haciéndolas. Así que, ya que estamos en Octubre y finaliza el año, me he impuesto como meta dejar las cosas que no puedo tolerar en mi vida, aquellas personas que no se merecen estar en ella, y dejar esos malos hábitos que solo nos dañan la salud y nos joden la vida.

Sé que será difícil,  pero toda mi vida me han gustado los imposibles.



Feliz día!