jueves, 10 de diciembre de 2009

Celos...Crónica de una dolorosa relación.

Los celos son una respuesta emocional, mental y conductual que surge ante la percepción de parte de la persona "celosa" de una amenaza externa que pone en peligro una relación personal importante con la persona "celada".

Se denomina al estado o pasión de los celos como celosía o celotipia. Los celos son una mala conducta muy enfermiza, dañina y destructiva para la pareja. Produce ansiedad, ira, desconfianza, despecho, inseguridad, odio, y una serie de malestares emocionales que no solo son capaces de romper una relación, sino también corazones, y dejan un mal sabor de boca bastante desagradable.

Yo sé lo que es eso. Lo sufrí en carne viva en mi última relación. La verdad es que cuando lo conocí, nunca pensé que iba a ser celoso, y de haberlo pensado, nunca me hubiese imaginado que las cosas llegarían hasta ese punto.
Sus celos empezaron de forma suave, lo común; con quien hablas, quien es ese amigo, a qué horas llegaste a tu casa, en fin, ese tipo de chispita que se da en las relaciones de forma común, ya que particularmente el hombre dominicano es machista y celoso de naturaleza.

Pero rápidamente me fui dando cuenta de que él tenía un carácter fuerte, yo diría que bastante. Y ya el jueguito de los celos se estaba extralimitando. Tanto así que si salía, de una vez armaba una algarabía tan grande, como si estaba haciendo el más grande pecado.
Si hablaba con uno de mis amigos, es que ese era el otro, si me llamaba alguien al celular, no me quitaba los ojos de encima y miraba cuidadosa y sigilosamente cada palabra que salía de mi boca. Eso señores, contando, que ni con el pensamiento le llegue a engañar.

Bueno, pasaron los días, y cada día era un conflicto nuevo. Más discusiones, y más salían a relucir su machismo, sus celos, y unas ganas alarmantes de dominarme. La verdad es que le tenía tanto miedo a su carácter, que temblaba cada vez que le tenía que contar algo, ya que le tenía un miedo espantoso a la forma en que me podía contestar.

Pero a veces, uno enamorado, deja pasar algunas cosas, y aguanta mucho con tal de estar al lado de la persona amada. Pero cada vez la situación se hacía mas difícil, y me fui dando cuenta de que me estaba matando por alguien que no me valoraba, y que hacia todo lo posible por herirme. Lo peor de todo, es que todavía a estas alturas de juego, el tiene la misma percepción. Recuerdo algo que me decía mi abuela de pequeña: “puedes querer a alguien, pero nunca más de lo que te quieres a ti misma, nunca permitas que te pisen la cabeza".

Al principio todo lo soportaba, a pesar de que la situación me desgarraba interiormente nunca me queje de nada, pero callada, tenía un mar de angustia, porque me moría de impotencia cada vez que hacia algo para que las cosas mejoraran, y no pasaba nada, al contrario, las cosas se ponina, cada vez peor. Y mientras tanto, me estaba muriendo de sufrimiento, para al final darme cuenta, de que detrás de todo eso había un tercero, pero no de mi parte…

Cotinuará...

2 comentarios:

PARISINA01 dijo...

Ese tipo de relaciones se cortan de raiz, y se aleja uno lo mas posible, en la vida hay que buscar personas que nos aporten y nos hagan sentir bien, no que nos resten y mucho menos que nos pongan a pasarla mal.

Te dejo un beso

Nicky dijo...

Esas relaciones nunca mejoran...por mas que se diga q él va a cambiar....si se empieza con agresion verbal termina con fisica...buenas imagenes!! te invito a mi espacio con sabor a chocolate jaja :)