lunes, 17 de agosto de 2009

Cronica de tu partida Alejandro...y como te vi morir...

Tenías ya casi dos meses en cuidados intensivos. Entraste allí con la vida en un hilo, con 19 impactos de bala, una muerte segura, y sin nadie saber lo que había sucedido.

Me llamo presuroso tu hermano, con la voz desesperada y cortada, y en menos de una hora estaba contigo. Estabas en coma, por lo que no pudiste verme, parecías un niño allí, con todos esos aparatos que te debatían entre la vida y la muerte. Todo el mundo estaba triste, solo tenias 23 años para morir de una forma tan cruel.

Unas tres semanas después, habías despertado del coma, aun estabas en cuidados intensivos, estabas grave, pero estabas consciente. Iba siempre a visitarte, a llevarte la comida que tanto te gustaba que tenías prohibida, a hablar de nuestra niñez, de lo que compartíamos juntos, y de simplemente tu y yo.

Un día amanecías estable, otro día hacías crisis de las cuales nos asombrábamos de que las superaras. Tu cuerpo estaba ya muy dañado, y te habían hecho ya demasiadas cirugías. Así pasamos los días, había días en los que sentía que te perdía, pero a pesar de tu crítico estado, sorprendentemente aguantaste mucho.

Un día, me llamo tu madre, recuerdo que me pidió con emergencia que fuera a verte, porque tu querías verme, por lo que fui, ya que sabia que era muy importante para ti. Entre a la habitación, y tus ojos brillaron como los de un niño, me pediste que todo el mundo se fuera para que estuviéramos solos. Me senté a tu lado, y me pediste que me acostara contigo, accedí sabiendo que estaba prohibido, pero, sabía lo que querías, y quería hacerte feliz.

Estabas frío, y tu piel que era blanca como las nubes estaba morada, tu pecho estaba negro, estabas ya muy grave, pero tus ojos estaban tan alegres como cuando salíamos a perder el tiempo por las calles de la ciudad, recuerdo que te quitaste la mascarilla de la válvula del aire de l ventilador artificial, esa fue la ultima señal para mi, que me dio a entender lo que pronto sucedería.

Me repetías constantemente que me querías, que siempre me viste con amor, no con el amor de hermano como yo te veía, sino con el amor que se da entre un hombre y una mujer, en ese momento mi corazón se rompió en pedacitos y migajas, pero no quise llorar frente a ti. Me pediste que te besara, si, y a pesar de todo, te bese, te bese por largo tiempo, creo que fue la primera vez que besaba tanto a alguien, me besabas con una fuerte ternura, tu boca sabia a sangre y estaba fría, llorabas de la emoción y me abrazabas como si me fueras a romper. Te hablaba de todo lo que vivíamos juntos, y ya teníamos mas de dos horas abrazados.

De pronto sentí mi cara y mi pecho un tanto humedecido, y vi como la sangre te salía por la nariz, luego por los oídos, y por ultimo por la boca y los ojos…sangrabas mucho, pero aun así seguí abrazándote fuertemente, y me mirabas de una forma que nunca en mi vida podré olvidar…


Continuara...

2 comentarios:

Pablo Lopez dijo...

excelente.

En el proximo post escribe su nombre bien en titulo.

Saluds!

Keseyoke dijo...

Ta fuerte eso....q relato tan dramatico. Saludos Mia.