martes, 25 de noviembre de 2008

Y la rubia para el taxi a las diez en el mismo lugar...


Quiero contarle esta historia…

Esto era una vez que fui un fin de semana a bailar una vez por ahí, estábamos en una famosa discoteca de esta ciudad. Estábamos pasándola de lo mejor, y como siempre, donde mejor se puso el ambiente de allá fue hasta después de las once.

Yo, no tenía muchas ganas de quedarme hasta tarde, pues al día siguiente tendría que levantarme demasiado temprano como para pegarme aquella tremenda amanecida. Por lo que, decidí irme después de la una de la mañana.

Procedí entonces a llamar un taxi, salí de la disco, y uno de los guardias de la plaza se ofreció caballerosamente a llamarlo. A los tres minutos, el taxista estaba allí.

Me sorprendió lo nuevo y lujoso de su vehiculo, es mas, de no ser por la antena y el logo de la compañía, ni hubiera sabido que era un taxi. Subí en el carro, en el asiento de atrás y ni pude evitar dejar ver mis piernas al sentarme. Lo primero que me llamo la atención era que aparte de todo el taxista estaba como quería.

Me puse mis gafas blancas, y mis audífonos para escuchar música, trate de desviar la atención para evitar cualquier contacto entre nosotros. Me percate de que el me estaba observando desde el espejo delantero, y sus ojos expresaban cierta lujuria…


Continuará...

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