jueves, 4 de septiembre de 2008

Travesuras...

Hoy les voy a contar algunas travesuras de cuando era una niña. En esa edad, era un poco tremenda, hasta un poco tímida, pero cuando cogia confianza, ahí si, había que salir corriendo.

En las vacaciones, por ejemplo, nos juntábamos todos mis primos, que éramos nueve, cuatro varones y cinco hembras. Ya ustedes se imaginan ese grupo de niños juntos, mi abuela, mi mama y mis tías casi se volvían locas con nosotros.

A la hora del desayuno, hay mama, era de morirse. Regularmente, lo más casual a comer era sándwich de jamón y queso y un vaso de leche con avena o chocolate, a dos cada uno, era 18 panes sin contar los de los adultos. Y peleábamos por todo, que si mi pan era mas chiquito que el de aquel, que el otro me derramo la leche… así por el estilo.

Una vez, estábamos en el balcón de la cas de una de mis tías, que vivía en un tercer piso, y pasó una señora llamada Marcia que decían que era loca. Era tan fea, pero tan fea, que le decían “Careta”, pero eso si, que no había nadie en todo el residencial que se atreviera a decirle así. Ya que los pocos que habían tenido las agallas para hacerlo habían resultado todos con heridas graves, ya que esta les caía atrás y hasta que no le partía alguna parte de su cuerpo no los dejaba ni dormir.

Pues entonces, nosotros inquietos al fin, para armar tremendo relajo le vociferamos en coro Careta…Imagínense ustedes que nosotros estábamos en una tercera, y cuando ella nos escucho miro para arriba y al vernos burlándola, subió como alma que lleva el diablo para nuestra casa tocando la puerta tan fuerte que pensamos que iba a derribarla.

Nosotros estábamos casi muertos del susto, una de mis primas se hizo pipi en los pantalones, ella no se quito de la puerta hasta el otro día, y tuvo mi tío que hablar con ella para que se fuera…

Que tiempos tan buenos…

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