lunes, 8 de septiembre de 2008

Cuando los hombres nos creen pendejas...


Paso el fin de semana, las lluvias empaparon nuestra ciudad, y de paso todo el país. Este viernes que pasó, me lo pase un tanto ansiosa, pues como se había avisado alerta roja por el paso del huracán Ike, quería llegar lo más pronto posible a casa, a acurrucarme con la familia.

Aquella tarde del viernes todos en la oficina andábamos un poco relajados, por ser la antesala del fin de semana. Ya saben, a gozar y a descansar, en un momento, estábamos un pequeño grupo reunidos frente a la ventana, viendo la lluvia caer y comentando, y, pensé yo que ingenuamente, uno de mis compañeros me ofrece un caluroso abrazo por detrás. Luego de un rato, todos nos fuimos a continuar nuestras labores.

Al llegar la hora de salida, como todos los viernes, comienzo mi ritual de organización, saco mis plantas afuera, recojo lo más posible mi escritorio, archivo lo pendiente para el lunes, cierro todas las ventanas de la oficina. Al salir, voy caminando por el pasillo que me conduce a la salida, y alguien me llama, volteo a ver, y es el chico del abrazo.

Me dice que si me gustaría salir con el a tomar un trago o a cenar, y luego a dar una vuelta por ahí… Mientras voy deduciendo que ir a tomar un trago viernes en la noche e ir a dar una vuelta con un completo desconocido significa que te emborrachare para luego dar una vuelta hasta las cabañas y moteles donde intentara que me acueste con el, voy pensando en la mejor combinación de todas las palabras despectivas que me se para responderle.

Y no es que exagere, era que la forma en que me miraba decía que el ya se estaba imaginando en su 1 % de masa cerebral el momento en que estaríamos (claro, en su mente de mime mareado) dando “una vuelta” en un artefacto de cuatro patas, un colchón, un aire acondicionado, muchos espejos, y un lujoso baño que aun me pregunto porque diablos nunca la puerta cierra.

Tome aire y lo único que le dije era que yo no daba vueltas con cualquiera, pues no me interesa ser acompañada de cualquier mequetrefe… Hombres, tengan un poco mas de tacto con nosotras, traten de no equivocarse, porque, aunque no lo crean, no todos tenemos la nalga de condominio…

2 comentarios:

marta dijo...

Ese tipo es rápido o desesperado, así nada más, sin conocerte mucho ya invitandote, que bueno que lo rechazaste.

Carolina dijo...

Hola! primera vez que entro... y bien te comento: que bueno!!! y que te dijo eeeel??? me inmagino la cara que puso...