viernes, 15 de agosto de 2008

The Magic Songs


Quien no tiene una canción predilecta? La música es algo que me apasiona y es lo que mueve al mundo. Recuerdos, nostalgias, anécdotas, risas, lagrimas, todas esas sensaciones que nos transmiten las melodías.

Empecé a tener amor por la música desde los primeros años de mi vida, ya que mi madre tenía una consola en la cocina más vieja que el hambre en el mundo. Allí escuchaba viejas canciones de épocas de mi abuela.

Recuerdo que tenia unos tres años, mi mama se iba temprano al trabajo, y yo me quedaba con la nana, ella se llama Bélgica, era mi segunda mama y duro como 23 años con nosotros, se convirtió en una mas de la familia. En las mañanas después de bañarme y darme desayuno, yo me subía encima del lavadero para encender la consola, luego, me subía encima de la mesa de la cocina con un palo de escoba por micrófono, a vociferar (porque a esa edad aun no hablaba claramente) y me soltaba las colitas del pelo, para moverlo al ritmo de la canción.

Desde ese entonces comenzó mi amor por la música, en la adolescencia fui un poco mas “exagerada” incluso tenia un radio en el baño, y a cualquier habitación de la casa me lo llevaba.

Cada vez que escucho algunas de esas viejas canciones, es como si tomara un tren hacia el pasado, y me volvía a regresar a mi casa en san juan, a mi habitación, cuantas añoranzas!

Una de mis canciones favoritas en aquel entones era una de el famoso cantante Brian Adams, “please for give me”. Ese era mi himno, cuando la escuchaba sonar en la radio, lo subía hasta el tono más alto y empezaba a tararearla, sin importar si eran las tres de la tarde o la una de la mañana.

Otra de mis favoritas era “fuego de noche, nieve de día” de Ricky Martín, me hacia llorar, porque la historia envuelta en esa canción era bastante triste…

Aun conservo esa obsesión con la música, y ya sea en la radio, en la computadora, en el cel o mp3, siempre nos espera una buena historia que escuchar…

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